03/12/2020

Luego de más de 8 meses de aislamiento obligatorio, los hogares de residencia permanente para personas mayores volvieron a recibir visitas con estrictos protocolos sanitarios que garantizan el distanciamiento. El caso del Hogar San Martín, en La Paternal.

El 13 de marzo pasado había sido la última vez que los hogares de residencia permanente para personas mayores de la Ciudad de Buenos Aires habían recibido visitas de familiares y seres queridos de sus residentes, antes de arrancar con las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio que reinó hasta hace pocos días en territorio porteño.

Una de las pocas certezas que hay en esta pandemia es que el virus es particularmente dañino con las personas mayores. Por eso, los Hogares San Martín, Rawson y los complejos Martín Rodríguez – Viamonte (en el partido de Ituzaingó) y Necochea, que dependen de la Secretaría de Integración Social para Personas Mayores, fueron de los primeros sitios administrados por la Ciudad en implementar medidas y protocolos de cuidado para proteger a los adultos mayores que allí residen.


El Hogar San Martín, ubicado en el barrio porteño de La Paternal cuenta con más de 220 residentes que son acompañados diariamente por asistentes sociales, psicólogos, asistentes terapéuticos, gerontólogos, nutricionistas, entre otros profesionales especializados. Durante todo este tiempo de aislamiento, uno de los mayores desafíos fue mantener los vínculos entre quienes viven en el Hogar y el afuera con sus seres queridos a través de herramientas virtuales.

Gabriela Gaitán, psicóloga, especialista en psicogerontología y responsable de esa área en el Hogar San Martín, recordó cómo fueron estos meses de trabajo tan particulares: “Fue una evolución constante. Una de las primeras cosas que se sintió como una pérdida fue creer que no se iba a poder mantener el vínculo, pero a través de distintos elementos pudimos acompañarlos”.


“Si bien a lo largo de tantos años de trabajo uno ya había desarrollado y mantenido un vínculo con los residentes, esta pandemia los reforzó desde el acompañamiento, la contención y sosteniendo los vínculos con las familias que los residentes lo valoraron mucho”, afirmó Mariel Rodríguez, jefa del departamento del Servicio Social del Hogar San Martín, y continuó diciendo: “En este tiempo se necesitó mayor intervención y también corrernos del rol que teníamos para asumir diferentes roles con ellos”.


De a poco se hicieron algunas aperturas y semanas atrás se dio un paso importante con la introducción del protocolo de visitas cuidadas para recibir a familiares. Estas visitas se realizan con la supervisión de un profesional que no participa del encuentro, pero observa el cumplimiento de las normas de distanciamiento para preservar a los residentes de un posible contagio y a la vez permite retomar el vínculo. “Los acompañantes no estamos literalmente junto a las visitas, pero si velamos por el cumplimiento de las normas de uso de barbijo, sanitizar las manos, cuidar que no haya contacto y que se respete el tiempo”, comentó Mariel Rodríguez.


“Uno lo ve en los ojos… la emoción de los familiares que vuelven a ver a los residentes. A lo mejor hay personas que incentivan que los residentes hagan algún movimiento, los estimulan mucho y uno a la distancia ve eso y también se emociona. También están los casos de quienes se convirtieron en abuelos en este tiempo y les traen fotos nuevas impresas y eso también genera una emoción muy importante”, finalizó Gabriela Gaitán.

La red de hogares de residencia permanente de personas mayores de la Ciudad cuenta con más de 1.300 personas en 5 sedes. Dos están en la Ciudad (el Rawson y el San Martín) y 3 en la Provincia de Buenos Aires (dos en el Complejo Martín Rodríguez – Viamonte y uno en Necochea.

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