16/05/2019

Un vehículo estuvo 72 horas mal estacionado en inmediaciones de la Plaza 25 de Agosto. El dueño se enteró por los medios y lo retiró. “Zafé de que se lo llevara la grúa”, dijo.

Una insólita situación se registró en el barrio porteño de Villa Ortúzar, donde un auto estuvo atrapado durante tres días por las rejas de una obra de refacción que el gobierno de la Ciudad lleva adelante en una de las veredas de la Plaza 25 de Agosto. Después de varios intentos por localizar al propietario y de la presencia de los medios de comunicación, un joven se presentó ante la policía como el dueño y finalmente lo retiró.  “Zafé (de que se lo llevara la grúa), ahora espero zafar de la multa”, dijo.

La inicio de la historia se remonta al lunes pasado, cuando antes del comienzo de los trabajos, las autoridades le pidieron a todos los dueños de los vehículos estacionados en el lugar que los removieran inmediatamente. Para esto, a cada uno se le dejó un cartel en el parabrisas con la advertencia de que si no lo retiraban, la grúa lo haría por ellos. Esto implicaba el costo del acarreo y la multa por mal estacionamiento.

Sin embargo, el propietario del  Chevrolet Corsa gris, patente LTA 245, no apareció y lo dejó estacionado desde sobre la calle Charlone al 1400. Como la obra debía llevarse a cabo en los tiempos estipulados, los obreros comenzaron a trabajar, instalaron las rejas para cercar el lugar y dejaron atrapado al vehículo en una especie de corralito.

Pasaron tres días sin novedades del propietario. Ningún vecino pudo brindar pistas de a quién pertenecía. Incluso algunos dijeron “no es del barrio”. A simple vista, el auto estaba en perfectas condiciones e incluso conservaba el cartel de papel con la advertencia de la grúa. En el registro de multas, tiene una infracción por exceso de velocidad en la autopista 25 de Mayo que asciende a los 3210 pesos. Pero no mucho más.

Otra de las urgencias para remover el auto era que dentro de algunas horas llegaría el camión conocido como mixer, que mezcla y vuelca el hormigón en las obra en construcción.

El hormigonero debía ser estacionado justo donde estaba el Corsa. Por eso sabían que era cuestión de poco tiempo para que alguien, ya sea el misterioso dueño o la grúa, retirara el vehículo y así poder continuar con la refacción de la vereda.

Finalmente el dueño apareció después de 72 horas y corrió el vehículo a otro lugar.

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