29/09/2020

Antonella Franchi forma parte del equipo que coordina esta tarea en el Barrio Fraga, donde 217 familias ya se mudaron.

Hace un año y medio Antonella Franchi se incorporó al Instituto de la Vivienda de la Ciudad del Ministerio para formar parte del equipo de mudanzas del Barrio Fraga que, junto a sus vecinos y vecinas, trabaja la integración del Barrio a la Ciudad. Los equipos de mudanza son quienes se encargan de coordinar la transición de una familia que emigra del “macizo” a una vivienda nueva.


“Estamos mudando desde octubre del año pasado. La idea era mudar casi todos los meses pero en marzo eso se frenó por la cuarentena. En ese momento nos propusieron seguir haciendo las mudanzas y para nosotros era muy difícil [tomar esa decisión] porque creíamos que todas las instancias presenciales y de calidad de los procesos se podían ver afectadas”, cuenta. Sin embargo, ese temor cambió cuando se dieron cuenta de que continuar con las mudanzas haría que muchas familias pasen una cuarentena mucho más amena. “Nos pareció que valía la pena”, agrega.

El Ministerio impulsa la integración de los barrios populares de la Ciudad a partir de tres ejes principales: habitacional, urbano y socio-económico. En los últimos cuatro años en el Barrio Fraga se construyeron 678 viviendas: 350 continúan en ejecución y 217 familias ya se mudaron.


Se trata de procesos de “integración” porque uno de los motores principales es reconocer la identidad cultural de cada uno de los barrios, sus orígenes latinoamericanos y a las personas que los habitan. El proceso de transformación tiene que primero reconocer este potencial, ese valor, y luego, pensar cómo potenciarlo.

Continuar con las mudanzas haría que muchas familias pasen una cuarentena mucho más amena. “Nos pareció que valía la pena”

Este proceso de integración tiene además la particularidad de ser participativo: cada barrio cuenta con mesas activas con referentes barriales, organizaciones sociales y contrapartes de Gobierno; mesas de gestión con todos los vecinos del barrio y mesas por manzana. Gran parte de los trabajos que se realizan en los barrios son llevados adelante por los propios vecinos y vecinas, ya sea como trabajadores contratados por las empresas constructoras o a través de cooperativas.


“Como cientista social trabajar en un proceso de integración urbana es muy interesante”, cuenta Antonella, que se formó como antropóloga. En ese sentido, remarca la importancia de que el trabajo con sus compañeras sea siempre colectivo y horizontal, algo que se potenció durante la pandemia en el modo de abordar las necesidades de los vecinos y las vecinas del Barrio. “De esa manera la posibilidad de llegada al barrio es muchísimo más rica y profunda. Creo que en el Barrio trabajamos, hoy en día, no solo temas de vivienda sino también cuestiones de género, alimentación, emergencia, y lo abordamos como equipo”, dice.

En el Barrio trabajamos, hoy en día, no solo temas de vivienda sino también cuestiones de género, alimentación, emergencia, y lo abordamos como equipo.

Uno de los momentos más significativos de su trabajo es el momento de la entrega de la llave a una familia. Sobre esa experiencia, relata: “El momento exacto en que la familia deja su casa es un momento súper sensible porque dejan algo que construyeron con sus manos, pero habiendo visto su vivienda nueva se van muy felices a los departamentos”, explica. La particularidad que suele tener ese momento es que, en general, los más chicos de la familia conocen ahí por primera vez su nueva casa. “Cuando veo a los hijos muy felices con sus habitaciones o eligiendo dónde va a dormir cada uno la verdad que es impagable”, cierra.

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